domingo, 18 de diciembre de 2011

Trabajo en equipo

Cuando una persona se incorpora a un trabajo de equipo lo hace con sus experiencias y conocimientos. Si los otros integrantes pueden tomar estas experiencias y conocimientos, y a la vez, brindar los suyos al que se suma al grupo, se produce un efecto positivo que reacomoda y ubica al equipo en un nuevo nivel de productividad.

La permeabilidad del equipo, medida en términos del estilo de gestión de su conductor o de la interacción de los integrantes es un facilitador del aprendizaje y el progreso del equipo. De esta forma se proyecta al equipo hacia nuevos horizontes de productividad y calidad.

El equipo aprende cuando desarrolla sus estrategias, sus tácticas, sus técnicas, y no se estereotipa en ellas. El fomento de la creatividad es una de las herramientas mas significativas del tránsito de los equipos hacia una performance de mejor calidad. En este sentido cada uno aporta lo propio, aprende de los otros y aprende con los otros. Este aprendizaje tiene un progreso en su calidad cuando quien aprende puede también aprender cómo aprende.

La concepción de calidad que cada integrante tiene es un obstáculo y a la vez una oportunidad para el aprendizaje. Un obstáculo porque puede generar incomprensión en el otro. Una oportunidad porque es un ámbito privilegiado para incorporar nuevas herramientas, mejorar los criterios de calidad, aprender.

Práctica realizada con alumnado de la ESA en Antequera.





















https://picasaweb.google.com/110116716160038283030/PracticumPedagogia

Aquí se esboza un trabajo práctico sobre el trabajo en equipo en el que se tratan diferentes temas sobre la morfología urbana y los problemas que conlleva.

Tema 1. Problemas medioambientales.


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Tema 3. Problemas sociales.



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Tema 4. Problemas de conservación de los centros históricos.


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Organización y planificación

Es necesario disponer de una planificación del estudio en la que estén comprendidos los contenidos de las distintas asignaturas, repartidos convenientemente, con arreglo a una distribución del tiempo bien pensada. Para ellos es necesario establecer un horario que nos ayude a crear un hábito de estudio diario y que nos evite perder tiempo innecesario.

Cuando confeccionemos el horario tenemos que tener en cuenta:

 Debe tener carácter semanal.

- A la hora de estructurarlo hay que tener en cuenta todas las ocupaciones fijas que hacemos, es decir, las actividades extra-escolares, trabajo, familia, etc.

- Decidir cuanto tiempo dedicar a cada asignatura.

- El grado de dificultad que presenta la asignatura.

- Alternar aquellas asignaturas que son de nuestro agrado y facilidad con las que presentan un mayor esfuerzo.

- El horario debe ser flexible y realista, esto significa que no tiene que ser tan duro que sea imposible de cumplir.

- Recuerda que tienes que tenerlo siempre a mano y a la vista.

Programaciones a largo y corto plazo.

Programación a largo plazo

Puede hacerse de forma muy general planificando el curso completo o por evaluaciones, con el fin de saber cómo, cuándo debemos estudiar, con qué medios hacerlo y que dificultades debemos superar. Mediante un cuadro debemos incluir primera, segunda o tercera evaluación, los meses incluidos y todo lo relacionado con cada asignatura (Temas que han de estudiarse en cada mes, fechas de los exámenes, fechas de los trabajos,…)

Programación a corto plazo

1- Planificación semanal.
Una buena forma de estudiar consiste en trabajar bien durante toda la semana y descansar los sábados por la tarde y los domingos (para relajar la mente y comenzar la semana en plena forma física y psíquica). 

Al inicio de la semana, el estudiante debe procurar distribuir el tiempo disponible entre las diversas tareas de las asignaturas que componen el curso. La distribución de las horas entre las asignaturas dependerá de su importancia, dificultad y de la inminencia de un examen o trabajo que haya que preparar.

2- El plan diario de trabajo.
Es aconsejable que hagamos un plan de actividades a cumplir cada día. Es importante que este plan sea por escrito, así las actividades pueden ser revisadas, descargan la mente de ansiedad y crean una especie de obligación moral de cumplirlas.

A la hora de realizar el plan diario de trabajo conviene tener en cuenta lo siguiente: comenzar con materias o trabajos de dificultad media, continuar con la más difícil y terminar con la más fácil.

Siempre habrá días en los que los objetivos programados o el horario no puedan ser cumplidos. Este incumplimiento apenas tiene importancia, siempre que sea una excepción y los objetivos semanales propuestos terminen cumpliéndose.

Un buen método de estudio conlleva una gran organización

El método de estudio que utilicemos a la hora de estudiar tiene una importancia decisiva ya que los contenidos o materias que vayamos a estudiar por sí solos no provocan un estudio eficaz, a no ser que busquemos un buen método que nos facilite su comprensión, asimilación y puesta en práctica.

Es fundamental el orden. Es vital adquirir unos conocimientos, de manera firme, sistemática y lógica, ya que la desorganización de los contenidos impide su fácil asimilación y se olvidan con facilidad.

A continuación, os propongo una serie de recomendaciones para mejorar vuestro método de estudio basado en diferentes pasos, para que os ayude en todo lo posible a conseguir vuestros objetivos:

-Organización del material de trabajo. “Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa”

-Distribuir el tiempo de forma flexible, adaptada a cambios y a circunstancias.

-Tener en cuenta las dificultades concretas de cada materia.

-Averiguar el ritmo personal de trabajo.

-Ser realista y valorar la capacidad de comprensión, memorización, ...

-Comenzar por los trabajos más difíciles y dejar los más fáciles para el final.

-Memorizar datos, entenderlos y fijarlos.

-No estudiar materias que puedan confundirse. Como por ejemplo estudiar un vocabulario en inglés y luego en francés.

Claro está, no os voy a dejar así. Aquí tenéis una serie de elementos que pueden serviros para la realización de vuestros apuntes y así mejorar vuestro rendimiento académico.

El método que aquí os propongo consta de siete fases:

1) Pre-lectura.
La pre-lectura es ese primer vistazo que se le da a un tema para saber de qué va y sacar así una idea general del mismo. Idea que frecuentemente viene expresada en el título.

2) Notas al margen.
Conviene hacerla el día anterior a la explicación del profesor pues así nos servirá para comprenderlo mejor y aumentará nuestra atención e interés en clase. Son las palabras que escribimos al lado izquierdo del texto y que expresan las ideas principales del mismo.

Suelen ser de tipo: 
- ¡!: para advertir de que este punto es importante.
- ¿?: para preguntar algo que no entendemos.

3) Lectura comprensiva.
Consiste en leer detenidamente el tema entero. Las palabras o conceptos que se desconozcan se buscarán en el diccionario o en la enciclopedia.

4) Subrayado.
Consiste en poner una raya debajo de las palabras que consideramos más importantes de un tema.

5) Esquema.
Trata de expresar gráficamente y debidamente jerarquizadas las diferentes ideas de un tema. Es la estructura del mismo. Existen diferentes tipos de esquemas.

6) Resumen.
Es extraer de un texto todo aquello que nos interesa saber y queremos aprender. Se escribe lo subrayado añadiendo las palabras que falten para que el texto escrito tenga sentido.

7) Memorización.
Es grabar en la memoria los conocimientos que queremos poseer para después poder recordarlos.


Técnicas de estudio. Consigue tu objetivo.

Las técnicas de estudio se están convirtiendo en uno de los conceptos más importantes en el mundo estudiantil. Después de ver todo el fracaso escolar que se está cosechando en los centros educativos, a los estudiantes solo os queda la opción de mejorar vuestro rendimiento con normas, trucos, técnicas o recetas de estudio que puedan mejorar claramente los resultados. 

Las técnicas de estudio son un conjunto de herramientas, fundamentalmente lógicas, que ayudan a mejorar el rendimiento y facilitan el proceso de memorización y estudio.

Ante todo es fundamental la mentalización de "tener que estudiar". Si partimos de la base de que no queremos estudiar, el resto sobra. Pero es evidente que ante la situación social la preparación concienzuda para nuestro futuro laboral es algo clave. La organización a la hora de comenzar un año escolar es fundamental.

El estudio diario, siento decirlo, es casi obligatorio. No consiste en estar delante de los libros dos o tres horas todos los días. Consiste en ver nuestras propias necesidades, analizar en que campos o temas tenemos más problemas, cuales son las prioridades inmediatas (exámenes, y trabajos, presentaciones, etc.), y a partir de ahí confeccionarnos un horario de "trabajo" diario. 

Sí, digo bien, "trabajo" ya que debemos concienciarnos que el estudio, hasta llegar al período laboral social, es nuestro verdadero trabajo y lo debemos ver, o por lo menos intentar, como algo inherente a nosotros mismos que va a facilitar, con toda seguridad, nuestra posterior vida laboral. Estudiamos para nosotros, para nuestro porvenir (métetelo en la cabeza), no para nuestros padres.